Naciminetos Mexicanos
Una de las tradiciones más bellas relacionadas con la Navidad es la instalación de nacimientos, costumbre surgida en Italia, adoptada por España que la trajo a México, en donde fue acogida con gran entusiasmo y dio lugar a la elaboración de figuras en las más diversas técnicas y materiales.
El origen de los nacimientos: Fue San Francisco de Asís, en los inicios del siglo XIII, el que tuvo la feliz ocurrencia de representar en vivo el nacimiento del Niño Dios, en el pequeño pueblo de Greccio, en Italia. Poco después se representó en las iglesias con figuras de madera de tamaño natural vestidas con tela; eran famosas las de Nápoles y de Génova. La hermosa costumbre pasó a España y luego a México. Las monjas fueron de las primeras en colocar nacimientos y algunas, como las del convento de la Encarnación, les gustó tanto la idea que los tenían todo el año en sus celdas, convirtiéndose en un motivo de competencia para ver quién tenía el más hermoso.
Las iglesias montaban sus nacimientos desde la Navidad hasta la fiesta de Reyes, costumbre copiada en todas las casas, que según el presupuesto, se instalaba con sencillas figuritas de barro o finísimas de madera, cerámica o cera, lujosamente ataviadas, en complicadas representaciones, con infinidad de personajes.
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