Los Maestros de la sospecha segun Camus

Incapaces de dar una respuesta elemental a miles y miles de seres humanos que tienen una sola pregunta: ¿qué hacemos para existir?

En este sentido, tiene una coherencia interna implacable que la palabra “absurdo” se componga del prefijo ab (de) y sordus (sordo). En la antigüedad, esta palabra se aplicaba como concepto musical, y en el alto latín hacía referencia a sonidos bruscos y disonantes; estridencia o sordera que puede aplicarse tanto a los amos de la consternación internacional como a los antihéroes de Albert Camus; esos aliens indiferentes ante el teatro o el sinsentido de la vida que se niegan a formar parte –como si no pasara nada– del hato humano demencial.

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